16 octubre, 2021

Frank Sobotka y la muerte de la clase obrera

– Mi padre trabajaba allí.
– ¿En Acero Beth?
– Sí, en esos astilleros.
– Un tío mío era supervisor allí. Pero le despidieron en el ’78.
– A mi padre lo despidieron en el ’73.

La anterior conversación es el primer diálogo de la segunda temporada de The Wire. McNulty y su compañero de barco hablan sobre las fabricas abandonadas del puerto. Nosotros todavía no conocemos al personaje protagonista de esta temporada: Frank Sobotka.

EL MUNDO ORDINARIO: ¿QUIÉN ES FRANK SOBOTKA?

El primer capítulo de la segunda temporada de The Wire es una lección de cómo presentar un personaje.

La primera vez que aparece Frank Sobotka (Chris Bauer) nos dicen exactamente quién es y qué desea. Es más, la primera frase del personaje es la siguiente:

– Si se draga el canal todos podremos trabajar. Tu gente y la mía.

Este es el objetivo de Sobotka: dragar el canal para que todos puedan trabajar.

En esta primera aparición nos informan de que Frank Sobotka es uno de los controladores del sindicato, más adelante sabremos que es el tesorero. Y que algunos de sus compañeros no creen que pueda conseguir el drenaje y optan por una opción más sencilla: rehabilitar el muelle de granos.

Después de la discusión, Sobotka sale de la oficina y mira con una sonrisa el trabajo en el puerto. No hay nada que haga más feliz al sindicalista que comprobar que todos sus compañeros están trabajando.

Acto seguido, nos presentan dos personajes más; Nick (Pablo Schreiber), su sobrino, al que Sobotka le dice que avise al Griego para que sepa que mañana recibirá un contenedor. Y Ziggy (James Ransone), un trabajador despistado que resulta ser el hijo de Frank.

En esta primera escena hemos visto el mundo de Frank Sobotka. Nos han presentado a dos de sus familiares y nos han informado de que mañana llega al puerto un contenedor especial para el Griego.

Frank y Nick Sobotka.

En la siguiente escena nos muestran la cristalera que Frank ha regalado a la Iglesia. Sobotka le pide al Padre que le presente a la senadora y le comenta que las cosas en el puerto están mal… El Padre le responde que ya lo sabe y nos informa de que Frank ha estado haciendo generosas donaciones.

La conversación termina con el Padre preguntándole a Sobotka:

– ¿Cuánto tiempo hace que no te confiesas?

A lo que Sobotka contesta con una risa cerrada y se marcha.

El Padre recela de que algo extraño sucede en el puerto, ¿cómo es posible que el sindicato realice donaciones tan importantes cuando está en una situación tan precaria?


Después de una noche en el bar, quien no haya estado nunca en un bar así… pobre de ti. Nick y Ziggy se reúnen con la fuente del dinero: El Griego (Bill Raymond).

Estos mafiosos son los que proporcionan el dinero a Sobotka. A cambio, el estibador hace desaparecer sus contenedores sin pasar el control de aduanas.

Para terminar con los personajes más importantes de la trama nos presentan a Beatrice Russell (Amy Ryan), una vigilante portuaria con la que Frank mantiene buena relación.

De este modo, en el primer capítulo nos han presentado el objetivo de Frank Sobotka, las reticencias que tiene dentro de su sindicato, sus familiares más próximos, los trapos sucios con la mafia y la vigilante que estará observando todos sus movimientos. Ya solo falta dinamitar la acción…

  • Final del primer episodio:

Uno de los contenedores preparados para que se lo llevasen los hombres del Griego se deja abandonado en el puerto.
Frank, enfadado, dice que lo quiten de la vista y lo amontonen en la pila.
Pero Russell, la vigilante portuaria, descubre por casualidad que el contenedor ha sido abierto.
Baja del coche y al entrar descubre que hay trece mujeres muertas.

De este modo, empieza la mejor temporada de la mejor serie de la historia de la televisión.

UNA INVESTIGACIÓN POR MOTIVOS PERSONALES

Una de las donaciones que Frank ha realizado a la iglesia es una vidriera exportada desde Alemania. Cara. Muy cara.

Por otra parte, el comandante de policía Stan Valchek (Al Brown) ha estado recaudando dinero entre policías y bomberos para comprar una vidriera a la iglesia.

Pero cuando Valchek acude con el regalo, el párroco le informa que los estibadores del puerto ya le han regalado una.

Cristalera de Frank (izquierda) y cristalera de Valcheck (derecha).
Cristalera de Frank (izquierda) y cristalera de Valcheck (derecha).

El comandante se va enfadado y acude a hablar con Sobotka. Pero después de varias denuncias e insultos no llegan a ningún acuerdo.

En venganza, Valchek decide investigar a Frank Sobotka y descubrir cómo es posible que un sindicato en horas bajas haya podido reunir tanto dinero.

Por este motivo tan absurdo empieza la investigación. No es el cumplimiento de la ley lo que motiva la investigación, sino una disputa personal.

Si el sindicato no se hubiese cruzado en el camino de Valcheck, nadie se hubiese fijado en ellos.

En resumen, tenemos dos investigaciones que se complementan una a la otra y que finalmente se unirán: la muerte de las chicas y la investigación en torno a los asuntos turbios del sindicato de Sobotka.

EL SINDICATO DE ESTIBADORES

Frank Sobotka es un hombre orgulloso de su trabajo. Cuando está en el sindicato, en el bar con los compañeros, o en el puerto controlando el trabajo; está en casa y es feliz. En cambio, cuando sale de su ambiente, como la reunión con los gobernadores; está incómodo y agobiado.

En una escena Bunk (Wendell Pierce) y Russell visitan la sala de control para ver cómo se descargan los contenedores. Al momento, aparece Sobotka y les explica el funcionamiento del sistema de carga y descarga.

Es verdad que Sobotka acude para controlar a los policías y decirles que muchos contenedores se pierden. Pero mientras explica el funcionamiento del sistema es feliz de mostrar su trabajo.

Beatrice Russell: de antagonista a ángel protector.

La intromisión de los policías en su mundo perturba la normalidad del día a día. Y aunque intenta controlarse para manejar la situación, interiormente le supera.

Otra escena que nos muestra el temperamento de Sobotka es el momento en que van a entregarle las citaciones. Frank los recibe tranquilo, pero enfadado.

Les dice a los policías que ellos no saben nada de las chicas. En verdad, les dice que ellos no sabían que en ese contenedor había chicas.

– ¿Qué motivo tendríamos para dejarlas allí y que murieran?

Y explota de nuevo. Les dice que no les tiene ningún miedo, que su sindicato ha pasado por mucho y que cuatro policías no le quitarán el sueño.

Frank Sobotka es un hombre orgulloso de su trabajo, que explota cuando alguien se entromete en su sindicato.

FRANK SOBOTKA Y SU ABOGADO

Uno de los personajes que más sufre el temperamento de Sobotka es su abogado.

El sindicalista le recrimina que su trabajo sea exprimir dinero para aprovecharse de la situación. Igual que los políticos que solo reparan en la existencia del puerto cuando reciben dinero.

Las conversaciones que mantiene Frank Sobotka con su abogado son entre dos clases trabajadores distintas: el profesional liberal y el obrero de mono azul. El triunfador del sistema y el olvidado por la sociedad.

Sobotka le recrimina que con el dinero que él le da su hijo podrá elegir cualquier futuro. Mientras que el suyo tendrá suerte si puede seguir trabajando en el puerto dentro de cinco años.

El abogado le contesta que sus abuelos trabajaron para que sus padres pudieran estudiar y salir de su situación. El sueño americano es real.

A lo que Sobotka contesta que a día de hoy lo único importante es el nombre de tu padre. Quizás, en el pasado fue real.

Los ganadores no quieren saber nada de viejas luchas obreras.

Aunque contrariado y con malas prácticas Sobotka sigue adelante. Lo único que puede hacer es seguir, no hay vuelta atrás. Aunque su escapada hacía adelante sea con la esperanza de una vuelta al recuerdo de un pasado mejor.

NO ES PAÍS PARA OBREROS

El mayor enemigo a la que se enfrenta Frank Sobotka es al paso del tiempo. Un tiempo que pasa y se lleva a una clase trabajadora industrial que es sustituida por máquinas o su trabajo es llevado a países asiáticos.

En una secuencia se muestra la tecnología más avanzada del mundo para descargar los contenedores. Reduce los accidentes laborales. Sobotka entiende que si no se trabaja no pueden haber accidentes.

– Eficiencia.

Le contesta a Sobotka un representante de alguna empresa que opera en el puerto.

Por mucho que luche por conseguir que lleguen más barcos a Baltimore, si sus compañeros son sustituidos por robots, no habrá trabajo para su sindicato.

En este caso, es el avance tecnológico quien amenaza el trabajo del sindicato.

Por otra parte, a lo largo de la temporada la serie nos muestran un barrio obrero de viejas casas unifamiliares situadas al lado de enormes fábricas cerradas.

En una escena Nick y su pareja van a ver una casa que se ha puesto a la venta después de ser rehabilitada. Cuando preguntan por el precio la pareja se marcha al no poder permitírselo.

Mientras ellos salen vemos como otra pareja llegada con un Mercedes entra a visitarla. El paso del tiempo desplaza a una clase trabajadora que ya no tiene cabida ni en su propio barrio.

APRENDIENDO DE TÍO FRANK

En un momento de la trama, Frank llama a su sobrino Nick para reprenderle sobre el robo de un contenedor lleno de cámaras que han hecho él y Ziggy.

Le dice a su sobrino que no roben, que si las empresas ven que en Baltimore desaparece parte de su cargamento dejarán de ir. Menos trabajo y peor situación para el sindicato.

El problema es que Frank ya no tiene fuerza moral para decirles qué deben hacer con su vida. Tanto Nick como Ziggy terminan robando y traficando con drogas. Y Sobotka no puede evitarlo porque él ha normalizado la corrupción en el puerto.

La fuerza de la necesidad es irresistible. Sobotka comprende a su sobrino. Los dos se ven reflejados en el otro y los dos han tomado el mismo camino.

Aunque lo que realmente molesta a Sobotka es que piensen que el dinero es para él. Cuando él sólo se considera el encargado de hacer el trabajo que alguien debe hacer.

Frank Sobotka está convencido de que sus acciones están justificadas. Su objetivo bien lo merece. Aunque por el camino esté destrozando todo por lo que está luchando.

PACTO CON EL DIABLO

No sabemos cómo, ni cuándo, ni mediante quién Frank Sobotka se vendió al Griego para pasar contenedores sin control. Lo único que nos dicen es el por qué y las nefastas consecuencias que tendrá.

La primera reacción de Frank cuando se entera de las chicas muertas es ir a visitar al Griego. Sobotka está enfadado y se siente culpable, no sabe que las chicas ya estaban muertas, él cree que la culpa es suya al apilar el contenedor y romper el respiradero.

Acepta seguir con el Griego con una condición, que si hay chicas en los contenedores deberán decirlo.

Más adelante vuelve a quedar con el Griego… y de nuevo no acude. La primera reacción de Frank es irse, amaga con hacerlo en dos ocasiones, en la segunda dice:

– No necesito nada de ustedes. Ni los problemas ni el dinero. Tengo un sindicato.

Pero tampoco se va. Se queda mirando una fábrica de acero.

Vondas (Paul Ben-Victor) -el segundo del Griego- se acerca mirando la fábrica y le dice:

– Ahí hacían acero… Hay humo en las chimeneas, pero dentro…

¿A dónde vas a ir si no hay nadie que se preocupe de vosotros? Sólo nos tienes a nosotros.
¿A dónde vas a ir si no hay nadie que se preocupa por vosotros?

Sobotka sabe que debería marcharse y alejarse de la mafia. Si el sindicato tuviese la fuerza suficiente lo haría. Pero no la tiene y se queda. Sin el dinero corrupto el sindicato está muerto.

Con el dinero llega el poder de influenciar. Con las influencias puede llegar el drenaje del canal. El drenaje significa más barcos en el puerto. Y los barcos que nadie se quede sin trabajar.

La otra alternativa es la fábrica de acero. Hay humo en las chimeneas. Pero dentro ya nadie trabaja el acero.

Al final de este magnífico quinto capítulo, Nick le da el papel con los contenedores que vendrán a recoger. Sobotka responde que el trato está roto. Nick le dice que pagarán el triple por cada contenedor. Sobotka cede.

A continuación, mantienen la siguiente conversación:

– Es ahora o nunca, no tengo opción.

– Hoy tenemos barcos, tío Frank. Hoy. Pero está escrito en la pared.

A lo que Sobotka responde:

Fuck the wall!

Frank Sobotka se resiste al futuro. El sindicato está condenado, lleva años, décadas condenado. Pero él se resiste, mientras siga luchando seguirá en pie.

Ha llegado al punto en que no importa el modo de lucha. Lo importante es resistir. Para ello tiene un plan; drenar el canal. Y para conseguirlo hará todo lo necesario.

Tiene la posibilidad de terminar con la mafia y dejar su puesto como tesorero: consigue la rehabilitación del muelle de granos. Retirarse con una victoria…

DERROTA

Pero un objetivo más ambicioso termina siendo su perdición.

Su hijo Ziggy termina en prisión después de cometer asesinato. A su sobrino Nick lo buscan por tráfico de drogas. Y él es encerrado delante de todos los medios por Valcheck.

Finalmente, lo pierde todo.

Su abogado le dice que se olvide del drenaje del canal. No hay nada que hacer. Incluso le dice que después de lo sucedido la rehabilitación del muelle de granos está en el aire.

Su sindicato queda tocado de muerte y el puerto pasa a ser administrado por el estado.

No trataba sobre mí. 

Frank Sobotka solamente era el encargado de hacer el trabajo… Destruye al mensajero, mata el mensaje.

En el momento en que el abogado le dice que es probable que el muelle de granos tampoco se construya. Sobotka, totalmente derrotado, le dice:

¿Sabes cuál es el problema, Brucie? Construíamos cosas en este país, las construíamos. Ahora solo robamos al tipo de al lado.

SIN REDENCIÓN POSIBLE

Después de perderlo todo, el destino le ofrece una redención. Russel acude a Frank para decirle que ayude en la investigación: testificar en contra del Griego.

Frank acepta. Pero debe esperar un día para testificar.

Al salir de la reunión con los policías se encuentra con Nick y le dice que el Griego puede sacar a Ziggy de la cárcel. Que lo único que quieren es su lealtad. Sobotka se enrabieta de nuevo, el diablo lo tienta una vez más… y él volverá a caer.

Tiene la oportunidad de hacer el bien, de purgar sus pecados, pero lo que ofrece el diablo es demasiado grande como para no ceder a la tentación.

Así que vuelve a reunirse con el Griego. El problema es que cuando acude a la reunión estos ya saben que Frank ha estado con la policía…

Sobtoka camino a su destino.
Sobtoka camino a su destino.

El decimoprimer capítulo se cierra con un fundido a negro en el que Frank Sobotka camina hacia los mafiosos. Dirigiéndose a un destino largo tiempo escrito en la pared.

Durante toda la serie vemos que los policías son vagos y corruptos. Los vendedores de drogas matan. Los yonkis apalean por unos dólares. Los políticos son corruptos y ganan elecciones. A muchos profesores no les importan sus alumnos. Y los periodistas que más mienten son los más premiados.

Al sindicalista no se le permite la corrupción. Venderse a la mafia es pagado por Sobotka con su hijo en la cárcel, su sindicato precintado y con él muerto.

LA MUERTE DE LA CLASE OBRERA

La dignidad de saber quién eres.
Uno de los nuestros.

El líder del sindicato de estibadores del Puerto de Baltimore es encontrado muerto en las aguas del canal, en el mismo canal causante de su muerte.

Los compañeros le rinden homenaje con un digno silencio, sabiendo que uno de ellos ha muerto luchando por ellos.

Los policías nos dicen que murió luchando, nosotros ya lo sabíamos.

Una pequeña victoria se lleva Frank a la tumba: el muelle de granos se reabrirá. Algunos trabajadores tendrán más trabajo. La utopía de hoy es seguir trabajando.

Como nos han estado diciendo durante toda la temporada: no se puede luchar contra el paso del tiempo. Está escrito en la pared, Sobotka muere; la lucha obrera muere con él.


El inexorable paso del tiempo acaba con todo. Y acabará con la pared y lo escrito en ella.

Y sólo entonces, sabremos si Sobotka era un romántico soñador encallado en el pasado, o un materialista pragmático luchando por el futuro.

Fuck the Wall!