24 mayo, 2024

Frank Sobotka y la muerte de la clase obrera

– Mi padre trabajaba allí.
– ¿En Acero Beth?
– Sí, en esos astilleros.
– Un tío mío era supervisor allí, pero le despidieron en el ’78.
– A mi padre lo despidieron en el ’73.

La anterior conversación es el primer diálogo de la segunda temporada de The Wire. McNulty y su compañero hablan sobre las fábricas cerradas del puerto. Nosotros todavía no conocemos al protagonista de esta temporada: Frank Sobotka.

EL MUNDO ORDINARIO: ¿QUIÉN ES FRANK SOBOTKA?

El primer capítulo de la segunda temporada de The Wire es una lección de cómo presentar un personaje.
La primera vez que aparece Frank Sobotka (Chris Bauer) nos dicen exactamente quién es y qué desea. Es más, la primera frase del personaje es la siguiente:

– Si se draga el canal todos podremos trabajar. Tu gente y la mía.

Este es el objetivo de Sobotka: dragar el canal para que todos puedan trabajar.

En su primera aparición nos informan de que Frank Sobotka es uno de los controladores del sindicato, más adelante sabremos que es el tesorero, y que algunos de sus compañeros no creen que pueda conseguir el drenaje y optan por una solución más sencilla: rehabilitar el muelle de granos.

Después de la discusión Sobotka sale de la oficina y sonríe mirando el trabajo en el puerto: no hay nada que haga más feliz al sindicalista que ver cómo se trabaja en el puerto.
Acto seguido, nos presentan a dos personajes más; Nick (Pablo Schreiber), su sobrino, al que Sobotka le dice que avise al Griego para que sepa que mañana recibirá un contenedor. Y Ziggy (James Ransone), un trabajador despistado que poco después sabremos que es el hijo de Frank.

En esta primera escena hemos visto el mundo de Frank Sobotka, nos han presentado a dos de sus familiares y nos han informado de que mañana llega al puerto un contenedor para el Griego.

Frank y Nick Sobotka.

En la siguiente escena nos muestran la cristalera que Frank ha regalado a la Iglesia. Sobotka le pide al Padre que le presente a la senadora y le comenta que las cosas en el puerto están mal… El Padre le responde que ya lo sabe y nos informa de que Frank ha hecho generosas donaciones. La conversación termina con el Padre preguntando a Sobotka:

– ¿Cuánto tiempo hace que no te confiesas?

A lo que Sobotka contesta con una risa cerrada mientras se marcha.
El Padre recela de que algo sucede en el puerto, ¿cómo es posible que un sindicato en una situación tan precaria realice donaciones tan importantes?


Después de una noche en el bar, quien no haya estado nunca en un bar así… pobre de ti. Nick y Ziggy se reúnen con la fuente del dinero: El Griego (Bill Raymond).

Los mafiosos proporcionan dinero a Sobotka a cambio de que el estibador haga desaparecer sus contenedores sin pasar por el control de aduanas.

Por último, y para terminar con los personajes más importantes de la trama, nos presentan a Beatrice Russell (Amy Ryan); una vigilante portuaria con la que Frank mantiene buena relación.

De este modo, nos han presentado el objetivo de Frank Sobotka, las reticencias que tiene dentro de su sindicato, sus familiares más cercanos, sus negocios con la mafia y la vigilante que estará observando todos sus movimientos. Ya solo falta dinamitar la acción.

  • Final del primer episodio:

Uno de los contenedores preparados para que se lo lleven los hombres del Griego se deja abandonado en el puerto.
Frank, enfadado, dice que lo quiten de la vista y lo amontonen en la pila. Pero Russell, la vigilante portuaria, descubre por casualidad que el contenedor ha sido abierto. Baja del coche y al entrar descubre que hay trece mujeres muertas.

Y de este modo empieza la mejor temporada de la mejor serie de la historia de la televisión.

UNA INVESTIGACIÓN POR MOTIVOS PERSONALES

Una de las donaciones que Frank ha realizado a la iglesia es una vidriera exportada desde Alemania. Cara. Muy cara.
Por otra parte, el comandante de policía Stan Valchek (Al Brown) también ha recaudado dinero para comprar una vidriera a la iglesia. Pero cuando Valchek acude con el regalo el párroco le informa que los estibadores ya le han regalado una.

Cristalera de Frank (izquierda) y cristalera de Valcheck (derecha).
Cristalera de Frank (izquierda) y cristalera de Valcheck (derecha).

El comandante se marcha enfadado y acude a hablar con Sobotka, pero después de varias denuncias e insultos no llegan a ningún acuerdo. En venganza, Valchek decide investigar a Frank Sobotka y descubrir cómo es posible que un sindicato en horas tan bajas haya reunido tanto dinero.

Y por este motivo tan absurdo empieza la investigación. No es el cumplimiento de la ley lo que la motiva, sino una disputa personal. Ya que si el sindicato no se hubiese cruzado en el camino de Valcheck nadie se hubiese fijado en ellos. A nadie les importan.

En resumen, tenemos dos investigaciones relacionadas con el puerto que finalmente se unirán: la muerte de las chicas y la investigación en torno al sindicato.

EL SINDICATO DE ESTIBADORES

Frank Sobotka es un hombre orgulloso de su trabajo. Cuando está en el sindicato, en el bar con los compañeros, o trabajando en el puerto está en casa y es feliz. En cambio, cuando sale de su ambiente, como en la reunión con los gobernadores; está incómodo y agobiado.

En una escena Bunk (Wendell Pierce) y Russell visitan la sala de control para ver cómo se descargan los contenedores. Al momento aparece el sindicalista y les explica el funcionamiento del sistema de carga y descarga. Sobotka acude para controlar a los policías y decirles que muchos contenedores se pierden, pero también es feliz explicando su trabajo.

Beatrice Russell: de antagonista a ángel protector.

La intromisión de los policías en su mundo perturba la normalidad del día a día. Y aunque intenta controlarse para manejar la situación, interiormente le supera.

Otra escena que nos muestra el temperamento de Sobotka es la entrega de las citaciones. Frank los recibe tranquilo, pero enfadado. Les dice a los policías que ellos no saben nada de las chicas. En verdad, les dice que ellos no sabían que en ese contenedor había chicas.

– ¿Qué motivo tendríamos para dejarlas allí y que murieran?

Y explota de nuevo. Les dice que no les tiene ningún miedo, que su sindicato ha pasado por mucho y que cuatro policías no le quitarán el sueño. Sobotka es un hombre orgulloso de su trabajo que explota cuando alguien se entromete en su sindicato.

FRANK SOBOTKA Y SU ABOGADO

Uno de los personajes que más sufre el temperamento de Sobotka es su abogado.
El sindicalista le recrimina que su trabajo sea exprimir dinero para aprovecharse de la situación. Igual que los políticos que solo reparan en la existencia del puerto cuando reciben dinero.

Las conversaciones que mantiene Frank Sobotka con su abogado son entre dos clases trabajadores bien distintas: el profesional liberal y el obrero de mono azul. El que triunfó en el sistema y el olvidado por la sociedad.

Sobotka le recrimina que con el dinero que le da el hijo del abogado podrá elegir cualquier futuro. Mientras que el suyo tendrá suerte si puede trabajar en el puerto dentro de cinco años. El abogado le responde que sus abuelos trabajaron para que sus padres pudieran estudiar y mejorar su situación. El sueño americano es real.
A lo que Sobotka responde que a día de hoy lo único importante es el nombre de tu padre. Quizás, en el pasado fue real.


Los ganadores no quieren saber nada de viejas luchas obreras.

Aunque contrariado y con malas prácticas Sobotka sigue adelante. La esperanza de la vuelta a un pasado mejor le obliga a continuar.

NO ES PAÍS PARA OBREROS

El mayor enemigo a la que se enfrenta Frank Sobotka es al paso del tiempo. Un tiempo que pasa y se lleva a una clase trabajadora que es sustituida por máquinas o su trabajo es relocalizado en países asiáticos.

En una secuencia se muestra la tecnología más avanzada del mundo para descargar los contenedores. Reduce los accidentes laborales. Sobotka entiende que si no se trabaja no pueden haber accidentes.

– Eficiencia.

Le contesta a Sobotka el representante de una empresa que opera en el puerto.

Por mucho que luche por conseguir que lleguen más barcos a Baltimore, si sus compañeros son sustituidos por robots, no habrá trabajo para el sindicato.

Por otra parte, a lo largo de la temporada la serie nos muestra un barrio obrero de casas unifamiliares situadas al lado de enormes fábricas cerradas.
En una escena Nick y su pareja visitan una de estas casas que está a la venta después de ser rehabilitada. Cuando preguntan por el precio se marchan al no poder permitírselo mientras otra pareja llegada con un Mercedes entra a visitarla.

El paso del tiempo desplaza a una clase trabajadora que no tiene cabida ni en su propio barrio.

APRENDIENDO DE TÍO FRANK

En un momento de la trama, Frank llama a su sobrino Nick para reprenderle sobre el robo de un contenedor que han hecho él y Ziggy. Le dice a su sobrino que no roben, que si las empresas ven que en Baltimore desaparece parte de su cargamento dejarán de trabajar allí. Menos trabajo y peor situación para el sindicato.

Sin embargo, Frank no tiene fuerza moral para decirles qué deben hacer con su vida. Nick y Ziggy terminan robando y traficando con drogas y Sobotka no puede evitarlo porque él ha normalizado el robo y el trato con la mafia.

La fuerza de la necesidad es irresistible. Sobotka comprende a su sobrino. Los dos se ven reflejados en el otro y los dos han tomado el mismo camino.

En la anterior escena, mucho más que el robo del contenedor, lo que realmente molesta a Sobotka es que piensen que el dinero es para él. Sobotka está convencido de que sus acciones están justificadas. Su objetivo lo merece y no es consciente de que terminará destrozando todo por lo que lucha.

PACTO CON EL DIABLO

No sabemos cómo, ni cuándo, ni mediante quién Frank Sobotka se vendió al Griego para hacer desaparecer los contenedores señalados. Lo único que nos cuentan es el motivo y las consecuencias que tendrá.

La primera reacción de Frank cuando se entera de las chicas muertas es ir a visitar al Griego. Sobotka está enfadado y se siente culpable, no sabe que las chicas ya estaban muertas, él cree que la culpa es suya al apilar el contenedor y romper el respiradero.
Acepta seguir con el Griego con una condición: que si hay chicas en los contenedores deben decirlo.

Más adelante vuelve a quedar con el Griego y de nuevo no acude. La primera reacción de Frank es irse, amaga con hacerlo en dos ocasiones, en la segunda dice:

– No necesito nada de ustedes. Ni los problemas ni el dinero. Tengo un sindicato.

Pero tampoco se va. Se queda mirando una fábrica de acero.

Vondas (Paul Ben-Victor) -el segundo del Griego- se acerca mirando la fábrica y dice:

– Ahí hacían acero… Hay humo en las chimeneas, pero dentro…

¿A dónde vas a ir si no hay nadie que se preocupe de vosotros? Sólo nos tienes a nosotros.
¿A dónde vas a ir si no hay nadie que se preocupe por vosotros?

Sobotka sabe que debería alejarse de la mafia, si el sindicato tuviese fuerza lo haría, pero no la tiene y se queda. Necesita el dinero de la mafia. Con el dinero tendrá el poder de influir en las decisiones de los políticos. Con las influencias el drenaje del canal. Con el drenaje del canal más barcos en el puerto. Y con los barcos que todos puedan trabajar.
La otra alternativa es la fábrica de acero. Hay humo en las chimeneas, pero dentro nadie trabaja el acero.

Al final de este magnífico quinto capítulo, Nick le da el papel con los contenedores que vendrán a recoger. Sobotka responde que el trato está roto. Nick le dice que pagarán el triple por cada contenedor, y Sobotka cede.

A continuación, mantienen la siguiente conversación:

– Es ahora o nunca, no tengo opción.

– Hoy tenemos barcos, tío Frank. Hoy. Pero está escrito en la pared.

A lo que Sobotka responde:

Fuck the wall!

Frank Sobotka se resiste a ver morir su sindicato. Probablemente condenado desde hace décadas, mientras siga luchando seguirá en pie. Ha llegado a un punto en que no le importa el modo de lucha. Debe resistir. Y para ello tiene un plan: drenar el canal. Y para conseguirlo hará todo lo necesario.

Tiene la posibilidad de terminar con la mafia y dejar su puesto como tesorero: consigue la rehabilitación del muelle de granos. Puede retirarse con una victoria…

DERROTA

Pero un objetivo más ambicioso termina siendo su perdición.

Su hijo Ziggy termina en prisión después de cometer asesinato. A su sobrino Nick lo buscan por tráfico de drogas y finalmente Sobotka es encarcelado por Valcheck delante de toda la prensa.

Su abogado le dice que se olvide del drenaje del canal. No hay nada que hacer. Incluso le dice que después de lo sucedido la rehabilitación del muelle de granos está en el aire. Su sindicato está condenado a muerte y el puerto pasa a ser administrado por el estado.

No trataba sobre mí. 

Frank Sobotka solamente era el encargado de hacer el trabajo. Pero destruye al mensajero y mata el mensaje.

En el momento en que el abogado le dice que es probable que el muelle de granos tampoco se construya. Sobotka, totalmente derrotado, le responde:

¿Sabes cuál es el problema, Brucie? Construíamos cosas en este país, las construíamos. Ahora solo robamos al tipo de al lado.

SIN REDENCIÓN POSIBLE

Después de perderlo todo, el destino le ofrece una redención. Russel acude a Frank para decirle que ayude en la investigación: testificar en contra del Griego. Frank acepta, pero debe esperar un día para testificar.

Al salir de la reunión con los policías se encuentra con Nick y le dice que el Griego puede sacar a Ziggy de la cárcel. Que lo único que quieren es su lealtad. Sobotka se enrabieta de nuevo, el diablo lo tienta una vez más… y él vuelve a caer.
Tiene la oportunidad de purgar sus pecados, pero la tentación de sacar a su hijo de la cárcel es demasiado grande como para no ceder.
Vuelve a reunirse con el Griego, pero cuando acude ya saben que Frank ha estado con la policía…

Sobtoka camino a su destino.
Sobtoka camino a su destino.

El decimoprimer capítulo se cierra con un fundido a negro en el que Frank Sobotka camina hacia los mafiosos. Dirigiéndose a un destino largo tiempo escrito en la pared.

Durante toda la serie vemos que los policías son vagos y corruptos. Los vendedores de drogas matan. Los yonkis apalean por unos dólares. Los políticos son corruptos y ganan elecciones. A los profesores no les importan sus alumnos y los periodistas que más mienten son los más premiados.
Sin embargo, al sindicalista no se le permite la corrupción. Venderse a la mafia es pagado por Sobotka con su hijo en la cárcel, su sindicato precintado y con él muerto.

LA MUERTE DE LA CLASE OBRERA

La dignidad de saber quién eres.
Uno de los nuestros.

El líder del sindicato de estibadores del Puerto de Baltimore es encontrado muerto en las aguas del canal, en el mismo canal causante de su muerte.
Los compañeros le rinden homenaje con un digno silencio. Los policías nos dicen que murió luchando, sus compañeros ya lo sabían.

Una pequeña victoria se lleva Frank a la tumba: el muelle de granos se reabrirá y algunos afortunados seguirán trabajando.
La utopía hoy es seguir trabajando.


Como nos han contando durante toda la temporada: no se puede luchar contra el paso del tiempo. Está escrito en la pared: Sobotka muere; la lucha obrera muere con él.

Sin embargo, el inexorable paso del tiempo siempre acaba con todo. Y acabará con la pared y lo escrito en ella. Y sólo entonces sabremos si Sobotka era un romántico soñador encallado en el pasado, o un materialista pragmático luchando por el futuro.

Fuck the Wall!